LA EPICLESIS EUCARÍSTICA
Por FRAY EDULGERIO FERNÁNDEZ DÍAZ, OP
SIGNIFICADO DEL TÉRMINO
El término “epíclesis” proviene del griego: Epi = sobre, Kaleo = llamar. La reflexión teológica de la Tradición de la Iglesia ha acuñado este concepto a su terminología teológica con la finalidad de designar la invocación del Espíritu Santo sobre los dones del pan y del vino para que los transforme en el cuerpo y sangre de Cristo. El sustantivo epíclesis no aparece en el Nuevo Testamento, donde sí se encuentra la forma verbal es en algunos pasajes de Hechos de los Apóstoles y en algunas epístolas de san Pablo. Allí se habla de invocar el nombre de Dios o de Cristo: “A los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con cuantos en cualquier lugar invoquen el nombre de Jesucristo, Señor nuestro, de nosotros y de ellos” (1Cor 1, 2). “Todo el que invoque el nombre de Dios se salvará” (Act 2, 21), “Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre” (Act 22, 17).
Tampoco lo encontramos en los Padres Apostólicos. Aparece por primera vez en san Ireneo: “Porque así como el pan, que es de la tierra, recibiendo la invocación (epíclesis) de Dios, ya no es pan ordinario, sino eucaristía. Así también nuestros cuerpos, al recibir la eucaristía, ya no son corruptibles, sino que participan de la resurrección”[1]. Epíclesis, entonces, viene a designar aquella invocación del Espíritu Santo que encontramos en numerosas liturgias eucarísticas de la antigüedad.
Estudios recientes sobre la epíclesis, ha llevado a concluir que la epíclesis más antigua pertenecería a la liturgia Siríaca de los XII Apóstoles, a mitad del siglo IV, situada después del relato de la institución. El texto de esta liturgia es el siguiente:
“Te rogamos ahora, Señor omnipotente y Dios de todas las santas potencias, postrados ante tu presencia, que envíes el Espíritu Santo sobre las ofrendas que te presentamos: pon de manifiesto que este pan es el verdadero cuerpo de nuestro Señor Jesucristo y que este cáliz es la sangre de nuestro Señor Jesucristo, para que todos los que lo reciban obtengan la vida y la resurrección, la remisión de los pecados y la salvación del alma y del cuerpo…”[2]
Notemos que en esta epíclesis no se hace mención alguna de ofrenda o de sacrificio; se pide el descenso del Espíritu, no para que convierta el pan y el vino en el cuerpo y en la sangre de Cristo, sino para que ponga de manifiesto que ese pan y vino son ya el cuerpo y la sangre de Cristo, produciendo en los participantes todos los efectos del sacramento.
Según la opinión de Congar, el término “epíclesis”, ha adquirido una significación técnica y restringida. Designa la invocación para que sea enviado el Espíritu después del relato de la institución, “Pero es ésta una acepción demasiado particularizada, impuesta por las discusiones sobre este tema”[3].. Las epíclesis, en los padres de la Siria occidental, designa la totalidad de la acción de la anáfora. Ellas tienen un sentido de conjunto: “Realizar el misterio cristiano, extender al cuerpo eclesial la salvación y la filiación – divinización que Cristo adquirió para nosotros por medio de su encarnación y glorificación por el Espíritu; y, finalmente por el don de pentecostés”[4]. Por lo tanto la epíclesis es elemento integral de todo el misterio cristiano, conlleva a ver la eucaristía como la síntesis de lo que Dios ha hecho por nosotros en Jesucristo y por Jesucristo.
Teniendo como base esta amplitud que se quiere dar a la epíclesis, Congar lo relaciona con los otros misterios de la salvación.
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Textos citados
[1] San Ireneo, Adv. Haer., 4, 18, 5.
[2] Sánchez Caro, J.M. – Pindado, M., La Gran Oración Eucarística. Textos de ayer y de hoy. Madrid, La Muralla, 1969, p. 243. Según Ch Kannengiesser la aparición más antigua de una epíclesis en los documentos litúrgicos se encuentra en la Anáfora de Addai Mari y en la Traditio Apostolica de Hipólito. Epíclesis, en AAVV Diccionario Patrístico y de la Antigüedad Cristiana I. Dir. Angelo Di Berardino. Salamanca, Sígueme, 1991, p. 716.
[3] Congar, Y. M., El Espíritu Santo. Barcelona, Herder, 1991, p. 659.
[4] Ibid., p. 660. Autores como O. Casel, citado por Pablo M. Pagano Fernández, prefieren tomar el término epíclesis en sentido más amplio, de tal modo que se pueda afirmar que la epíclesis es por esencia, “el nombre de Dios”, con lo cual, según el sentido antiguo, acontece la misma presencia divina y consecuentemente es Epifanía o parusía y operación. De esta manera será una epíclesis la invocación trinitaria sobre el bautizado en la celebración de la iniciación; todo el canon eucarístico ha de entenderse, por lo tanto, como una epíclesis trinitaria. Pagano Fernández, Pablo M., El Espíritu Santo – Epíclesis – Iglesia. Aportes a la Eclesiología Eucarística. Salamanca, Secretariado Trinitario,1994, p. 99-100.
jueves, enero 28, 2010
martes, enero 26, 2010
La Transubstanciación
Introduccion
Es una doctrina católica de la Eucaristía, definida por un canon del Concilio de Trento como "la consagración del pan y del vino que se opera en el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre". Significando "especie" para estos efectos, los "accidentes" del pan y del vino: color, gusto, cantidad, etc.). Esta conversión se opera, de acuerdo a lo establecido en el Catecismo Católico, en la plegaria eucarística con la consagración, mediante la eficacia de la palabra de Cristo y de la acción del Espíritu Santo. Se considera que bajo las especies consagradas del pan y del vino, "Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad" (cf Cc. de Trento: DS 1640; 1651)" Dicha presencia eucarística se mantiene mientras subsistan las especies eucarísticas.
Se basa en el sentido literal e inmediato de las palabras de Cristo en la Última Cena: "esto es mi cuerpo...y mi sangre" Marcos 14:12-16 16:22-26, Mateo 26:26-28, Lucas 22: 14-23. Si bien en San Juan no se hace mención a la instauración de la Eucaristía, Jesús hace mención a dar de comer su carne como alimento de vida eterna (Jn 6: 51-58).
Los cristianos de la Iglesia ortodoxa aceptan también esta doctrina, opuesta a la doctrina luterana de la consubstanciación. Las Iglesias de Comunión Anglicana, aceptan la Presencia Real del Señor en los elementos consagrados, sin entrar a discutir cómo ocurre el Misterio, simplemente en las palabras del Señor Jesús: "este pan es mi Cuerpo", "este vino es mi Sangre".
Los protestantes la rechazan, a veces bajo el argumento de que a los judíos les tenían (y tienen) prohibido beber sangre y ellos aún estaban bajo esa ley.
Doctrina de la Transubstanciación
La doctrina de la Transustanciación halla su base en la narración bíblica de la última cena y en la interpretación literal que de ella se hace. Se basa en las palabras de Cristo:
"Tomad y comed, esto es mi cuerpo. " ... "Tomad y bebed, esto es mi sangre"
Mateo 26: 26-29, Marcos 14: 22-25, Lucas 22: 14-20
Que de acuerdo deben ser interpretados literalmente sin interpretaciones simbólicas, ya que el texto original del Evangelio según San Juan utiliza las palabras griegas "fagon" que significa literalmente "comer".
Esta presencia real fue negada por diversos grupos de manera directa o indirecta, como los docetas, y más tarde por Wyclif, Juan Calvino, Zwinglio, y en cierto aspecto Lutero, quien elaboró la doctrina de la Consubstanciación que aunque no negaba la presencia real, hacía permanecer la substancia del pan y el vino al lado de la substancia del cuerpo y sangre de Cristo.
La doctrina de la Transustanciación fue declarada sobre todo contra las sectas espiritualistas nacidas de la Iglesia Católica en el siglo XII, como los albigenses, cátaros o petrobrusianos, quienes atacaban la jerarquía eclesial, con ello el poder del sacerdote de consagrar y por último la presencia real de Cristo en la eucaristía. La doctrina fue reafirmada por el concilio de Trento esta vez contra los reformadores.
Para entender la doctrina de la Transustanciación se emplean dos términos filosóficos básicos: sustancia y accidentes. Sustancia es aquello que hace que una cosa sea lo que es. Accidentes son las propiedades no esenciales y que son perceptibles por los sentidos. Por ello en la Transustanciación la sustancia del pan cambia, por un milagro y por las palabras de la consagración que pronuncia el sacerdote, y se convierte en la sustancia del cuerpo de Cristo, el pan ya no tiene lo que lo hacía pan, ahora es el cuerpo de Cristo, de igual manera pasa con el vino, pero permaneciendo los accidentes del pan y el vino como su olor, textura, sabor. Como la substancia es la de Cristo, cualquier pedazo minúsculo contiene a Cristo todo entero, igualmente cualquier gota del vino. De este modo comiendo sólo el pan o bebiendo sólo el vino se come o bebe el cuerpo entero de Cristo.
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma al respecto:
"La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre de Cristo en este sacramento, `no se conoce por los sentidos, dice S. Tomás, sino sólo por la fe , la cual se apoya en la autoridad de Dios'. Por ello, comentando el texto de S. Lucas 22,19: `Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros', S. Cirilo declara: `No te preguntes si esto es verdad, sino acoge más bien con fe las palabras del Señor, porque él, que es la Verdad, no miente"
S. Tomás de Aquino, s.th. 3,75,1, citado por Pablo VI, MF 18
Concordancias:
Texto literal Catecismo de la Iglesia catolica
Parrafo
(1413 Por la consagración se realiza la transubstanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad (cf Cc. de Trento: DS 1640; 1651).)
http://www.vatican.va/archive/ESL0022/_P45.HTM#9R
sábado, enero 16, 2010
Catecismo basico I
¿Qué es el misterio de la Santísima Trinidad?
Así respondió el Padre Pío de Pietrelcina a esta pregunta:
"El padre, con sencillas palabras, comenzó a disipar las dudas: "Hija, ¿quién puede comprender y explicar los misterios de Dios? Se llaman misterios precisamente porque no pueden ser comprendidos por nuestra pequeña inteligencia. Podemos formarnos alguna idea con ejemplos. ¿Has visto alguna vez preparar la masa para hacer el pan? ¿qué hace el panadero? Toma la harina, la levadura y el agua. Son tres elementos distintos: la harina no es la levadura ni el agua; la levadura no es la harina ni el agua y el agua no es la harina ni la levadura. Se mezclan los tres elementos y se forma una sola sustancia. Por lo tanto, tres elementos distintos forman unidos una sola sustancia. Con esta masa se hacen tres panes que tienen la misma sustancia pero distintos en la forma el uno del otro. Eso es, tres panes distintos el uno del otro pero una única sustancia.
Así se dice de Dios: Él es uno en la naturaleza, Trino en las personas iguales y distintas la una de la otra. El Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo; el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. Son tres personas
iguales pero distintas. Sin embargo, son un solo Dios porque única e idéntica es la naturaleza de Dios"
Así respondió el Padre Pío de Pietrelcina a esta pregunta:
"El padre, con sencillas palabras, comenzó a disipar las dudas: "Hija, ¿quién puede comprender y explicar los misterios de Dios? Se llaman misterios precisamente porque no pueden ser comprendidos por nuestra pequeña inteligencia. Podemos formarnos alguna idea con ejemplos. ¿Has visto alguna vez preparar la masa para hacer el pan? ¿qué hace el panadero? Toma la harina, la levadura y el agua. Son tres elementos distintos: la harina no es la levadura ni el agua; la levadura no es la harina ni el agua y el agua no es la harina ni la levadura. Se mezclan los tres elementos y se forma una sola sustancia. Por lo tanto, tres elementos distintos forman unidos una sola sustancia. Con esta masa se hacen tres panes que tienen la misma sustancia pero distintos en la forma el uno del otro. Eso es, tres panes distintos el uno del otro pero una única sustancia.
Así se dice de Dios: Él es uno en la naturaleza, Trino en las personas iguales y distintas la una de la otra. El Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo; el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. Son tres personas
iguales pero distintas. Sin embargo, son un solo Dios porque única e idéntica es la naturaleza de Dios"
miércoles, enero 13, 2010
Por que temen a la Muerte
¿Por que temen a la muerte?
En estos días muchos de mi hermanos han venido ami con un angustioso mensaje sobre sueños y visiones de muerte que nos han consternados incluso ami ¿Pero que es la muerte mas allá del concepto del fin de la vida?¿ es decir que es el espíritu de muerte
Por lo Mismo los cito a todos los que estén en la zona de Valparaíso y Viña del mar a un encuentro de oración en la sala de reuniones del Convento jesuita, a las 19:00 del día Jueves 14 de enero, los que nos puedan ir realizaremos una oración en cadena a las 21:30 de ese dia
¿Pero que es la muerte mas allá del concepto del fin de la vida?¿ es decir que es el espíritu de muerte
Ya había referido a este tema antes en otros escritos pero lo volveremos analizar
Génesis 4:9-12. Allí el Señor le pregunta a Caín ¿Dónde está tu hermano? y responde -No sé. ¿Soy yo guarda de mi hermano? y allí viene la respuesta de Dios diciendo -¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano, clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito serás de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar fruto; errante y extranjero serás de ella
Esta naturaleza caída de nuestros ancestros lo tenemos en la actualidad, y debemos confrontarla a través de la palabra del Señor,
Esta naturaleza caída que compartimos genera una fuerza espiritual un espiritu que se nutre de nuestras inseguridades.
Que no es un demonio, ni un ángel, sino un a idea de muerte al que llamamos espíritu opción de muerte, en si la Muerte no es buena ni mala, (y para Los Cristianos debe ser la recompenza por el trabajo de nuestra vida, el descanso final y la ultima etapa del camino para llegar al lado de Dios), pero el miedo y las concepciones arraigadas en nosotros, nuestra violencia y falta de amor por la vida, vuelve a este espíritu una influencia intimidante en nuestra vida, pero también es un a alerta un aviso de los cambios que se avecinan y que habremos de enfrentar…….
Algunos al enfrentar esta clase de espíritus, tratan de suicidarse, entraron en una depresión profunda en donde su voluntad está totalmente debilitada, y no tienen más razón de vivir. Sus sueños y sus proyectos, dejaron a un lado, porque no hay un incentivo para seguir viviendo. Se acabó la fe, y ve todo negro el panorama de la vida. Esto sintió Caín, errante y extranjero. La tierra ya no le dio los frutos necesarios para que viviera una vida en abundancia. Por que ya no se sentía capaz de sobreponerse por lo general este clase de espíritus producen algunos síntomas en las personas: Se sienten perseguido, sienten que nadie le quiere, se sienten culpable, derrotado, fracasado, imposibilitado, quejumbroso/a, abatido, apesadumbrado, irritado, temerosos.
Hay algunos que me preguntan sino será un miedo que nos avisa el final de los días que las profecías del fin del mundo son ciertas……
Yo les digo no caigan en el miedo y en la superstición, ese es el alimento del mal, nadie puede vaticinar que día terminara el mundo, ninguna profecía puede adelantar eso pues es la voluntad de dios que ni sus propios discípulos podemos conocer, TENGAN FE, NO TENGAN MIEDO incluso si el 2012 fuera l fin del mundo a que habríamos de temer, para muchos el mundo termina antes, en estos mismos instantes, cuando sus vidas acaban, y se presentan ante el padre, incluso yo mismo podría morir en este mismo instante y jamás llegaría a vivir para ver el 2012.
El fin del Mundo no tiene fecha definida, ni ciclo predecible solo hay una cosa que podemos hacer, en estos instantes, es aceptar que cada día de nuestra vida es y puede ser el ultimo, vivir nuestra vida con esperanza en un futuro, pero SABORIANDO LOS DIAS AL MAXIMO, ACERCARNOS ADIOS CADA DIA, PARA PREPARA NUESTRAS ALMAS, GOZAR DE NUESTRAS FAMILIAS Y POR SOBRE TODO VIVIR, por que ese es el regalo mas preciado que dios nos ha dado la oportunidad de vivir
Se dice por los Teólogos que la envidia es la Madre de todos los espíritus el que ya mencioné antes y todos los demás y al renunciar, todos estos espíritus se van de la vida de la gente, COMO EFECTO DE DOMINO. Te quedas libre para recibir la más abundante bendición de Dios en tu vida. Ya que fue la envidia de Caín la que trajo a el espíritu de muerte para su hermano
Pospongo esta oración para el día jueves en la noche a las 21:30 hrs.
Amado Jesús reconozco que soy debil, y que por mi debilidad, el espíritu de muerte de Caín entro en mi vida. Yo .................... (di tu nombre y apellido) renuncio a este espíritu y lo saco de mi vida. De la misma sangre mía lo expulso, en el nombre de Jesús y de su sangre bendita. Solicito el fuego del altar que venga sobre mi vida y queme desde mi interior y no quede ningún lastre de este espíritu en mi vida. Saca de mis nervios este espíritu, saca de mis emociones, saca de mi mente, permite que lo vea tal como es, sin miedo, como el guerrero que soy, y por último, fulmínalo Señor Jesús, con tu Santo Espíritu.
Recibo por fe el fuego de Dios en mi vida, y por fe recibo mi liberación total. En tus santas llagas me refugio, y por la bendición de la santísima Virgen y en su manto sagrado me cobijo, a tus manos me entrego mi señor
Gracias Señor Jesús. Amén.
Posiblemente tendrás ganas de vomitar, hazlo por favor. O tal vez comenzar a toser, hazlo. O quieres ir al baño, hazlo.
Espero que el encuentro sea unánime, que todos los que estén fuera de Valparaíso, que se quieran unir, haremos una cadena de oración justo alas 21:30
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