Hermanos de Jesus 2 Parte
El sentido de la expresión
El punto de vista histórico
Desde un punto de vista estrictamente histórico, no existe razón alguna para pensar que los hermanos y hermanas de Jesús no lo sean en el sentido convencional de la palabra, es decir, hijos biológicos de José y de María, y hermanos carnales de Jesús de Nazaret. Los principales argumentos en favor de esta postura son los siguientes:
1. Las referencias a los hermanos de Jesús aparecen en múltiples fuentes cristianas. Los pasajes sinópticos tienen su origen, según la extendida teoría de las dos fuentes, en el Evangelio de Marcos, pero hay referencias también en las cartas de Pablo de Tarso, el Evangelio de Juan, e incluso, independientemente de Marcos, en los escritos de autor del Evangelio de Lucas (si se interpreta como una verdadera alusión a los hermanos de Jesús el pasaje de Hechos 1:14, e incluso en una fuente no cristiana, el historiador judío Flavio Josefo. Ninguno de estos autores introduce ninguna precisión sobre la naturaleza de la relación entre estos personajes y Jesús que pueda hacer suponer que no se trata de verdaderos hermanos.2. En varios de los pasajes, los hermanos de Jesús son mencionados en relación con su madre, María. La expresión perdería su sentido si se interpretase como "primos" o "parientes".3. El uso habitual de los autores del Nuevo Testamento, de los autores cristianos primitivos y de Flavio Josefo diferencia claramente entre "hermanos" y otras relaciones de parentesco. Otros términos para expresar relaciones de parentesco fueron usados por Pablo (ανεψιός, anepsiós: "primo"); Lucas (συγγεννής, siggenês, "pariente").En el siglo II, Hegesipo distinguía entre un hermano, un tío y un primo de Jesús.El historiador judío Flavio Josefo, que se refiere a Santiago, "hermano de Jesús", utiliza también estos términos para hacer referencia a otras relaciones de parentesco.4. Los relatos de la concepción de Jesús en Mateo 1:1-2:23 y Lucas 1:1-2:52 son considerados generalmente tardíos y menos fiables históricamente que la tradición que procede de Marcos. Según la crítica actual, tienen fundamentalmente un carácter teológico, y parecen coexistir con otra tradición más antigua según la cual Jesús era hijo de José. Por otro lado, hacen referencia a una intervención divina de carácter sobrenatural, que resulta históricamente poco creíble.Los puntos de vista confesionales La interpretación considerada más plausible desde el punto de vista filológico e histórico, es decir, que los hermanos de Jesús citados en el Nuevo Testamento son hijos de José y de María y, por lo tanto, hermanos carnales, biológicos, de Jesús, resulta inaceptable para la mayoría de los cristianos. Por una parte, los cristianos no aceptan que Jesús fuese hijo biológico de José, ya que atribuyen su concepción a la obra del Espíritu Santo, según los relatos de Mateo 1:1-2:23 y Lucas 1:1-2:52. Por otro, desde el siglo II la corriente mayoritaria de la tradición cristiana afirma la virginidad perpetua de la madre de Jesús, en la actualidad dogma de fe para varias confesiones cristianas, incluyendo a católicos y ortodoxos. Por ese motivo han surgido interpretaciones alternativas de los textos evangélicos.
Según algunos autores, la única razón de estas interpretaciones es hacer compatibles las alusiones a los hermanos de Jesús con las creencias cristianas.
Hijos de José y María Una de las primeras interpretaciones que se dio a las referencias a "hermanos de Jesús" los considera hijos del matrimonio formado por sus padres, José y María. Según esta interpretación, después del nacimiento de Jesús, concebido por obra del Espíritu Santo como se relata en Mateo 1:1-2:23 y Lucas 1:1-2:52, ambos esposos habrían mantenido relaciones conyugales y tenido varios hijos. En Mateo 1:25 se describe a Jesús como el primogenito hijo de María, lo que implica que el fue el primero de varios. Si no se hubiese utilizado el término unigénito, como cuando se hace referencia de Jesús en relación al Padre (el únigenito hijo de Dios). Además, el término traducido como "conocio" hace referencia a la sexualidad de la pareja (José y María), por lo que se deduce que después de nacer Jesús ellos tuvieron relaciones como todo matrimonio. Jesús sería, entonces, el hermano mayor. Desde este punto de vista, los hermanos solo serían en realidad medio hermanos, ya que los cristianos no creen que José fuese el verdadero padre de Jesús.Esta posición fue defendida ya por Tertuliano en el siglo II, especialmente en Adversus Marcionem ("Contra Marción"). En esta obra, Tertuliano busca refutar el docetismo, doctrina que niega la verdadera humanidad de Jesús, y uno de los argumentos que emplea es el de las relaciones de consanguinidad entre Jesús y sus hermanos, consanguinidad que solo puede darse a través de María, ya que José no era, según el punto de vista cristiano, el padre biológico de Jesús. Más adelante, en el siglo IV, esta misma idea fue defendida por otro teólogo, Helvidio, que fue refutado por Jerónimo de Estridón.Esta posición es en la actualidad la dominante entre los cristianos protestantes, aunque solo desde el desarrollo de la teología liberal (Lutero y otros muchos de los iniciadores de la Reforma fueron defensores del dogma de la virginidad perpetua de María).Hijos de un matrimonio anterior de José Para defender el dogma de la virginidad de María, madre de Jesús, antes y después del parto, surgió desde fecha relativamente temprana en los autores cristianos la idea de que los "hermanos de Jesús" mencionados en el Nuevo Testamento eran en realidad hijos de un matrimonio anterior de José de Nazaret. Eran, por tanto, hijos biológicos de José, pero no de María, quien habría permanecido virgen hasta su muerte. Desde el punto de vista cristiano, ya que Jesús no fue en realidad hijo biológico de José, sino solo de María, estos hermanos lo habrían sido solo desde el punto de vista legal, como hijos de José, pero no tendrían ningún vínculo de parentesco real con Jesús. Esta posición es conocida a veces como la "solución de Epifanio", por el nombre de su más destacado defensor, Epifanio de Salamis, quien la desarrolló en su obra Panarion.La idea, sin embargo, es bastante más antigua. Se remonta al menos al siglo II. Está presente ya en un evangelio apócrifo conocido como Protoevangelio de Santiago, en el que se defiende la virginidad de María, antes y después del parto. También se encuentra en otros evangelios apócrifos del siglo II, como el
Evangelio de la Infancia de Tomás.
Orígenes menciona un Evangelio de Pedro (no está claro si se trata del mismo Evangelio de Pedro del que han llegado hasta nosotros algunos fragmentos), según el cual "los hermanos de Jesús serían los hijos de José, nacidos de una primera mujer que él habría tenido antes de María".Esta es la posición tradicional en las iglesias orientales, y especialmente en la Iglesia Ortodoxa. Desde el punto de vista filológico, es una interpretación posible, ya que, ciertamente, el término griego para "hermano" podía significar también "medio hermano", es decir, persona que, con respecto a la otra, tiene solo un progenitor común. En Marcos 6:17-18, y correspondientes, se usa el término para hacer referencia a dos medio hermanos, Antipas y Filipo, que solo tenían un progenitor en común, el rey Herodes el Grande.No existe, sin embargo, ningún argumento basado en los textos bíblicos que haga preferible esta interpretación a la de que los hermanos de Jesús fueron hijos biológicos de José y María. No hay referencias en el Nuevo Testamento a un matrimonio anterior de José.Además, en la interpretación del término griego para hermano, que pudiese significar "dos progenitores en común o uno sólo" si quisiéramos tomar el de "un progenitor en común" como el válido o verdadero, entra entonces otra cuestión para analizar: Como se mencionó anteriormente, desde el punto de vista cristiano, Jesús fue hijo biológico de María y no de José. Si el argumento que afirma que los supuestos hermanos de Jesús eran en realidad hijos de José únicamente y no de María, entonces el progenitor en común no existe, ya que Jesús es hijo de María, y sus hermanos son hijos de José. Ambos de progenitores distintos. Así la interpretación de "un progenitor en común" de la postura que defiende la virginidad perpetua de María, se invalida automáticamente. Ahora bien, la única forma de asentar la posibilidad del progenitor en común, sería concluir que el progenitor en común fue María, y por consiguiente, Cristo fue hijo biológico de María, concebido por obra del Espíritu Santo, y que los supuestos hermanos de Jesús, fueron hijos de María y José posteriormente, tal y como la historia bíblica lo corrobora repetidamente. Así, cualquiera que sea su interpretación, Jesús y sus hermanos acaban siendo hijos de María.Primos La interpretación de que los hermanos de Jesús citados en el Nuevo Testamento son en realidad sus primos es bastante tardía. Su principal defensor fue, ya en el siglo IV, San Jerónimo, en su obra Adversus Helvidium ("Contra Helvidio"), que tiene una intención apologética: se trata de refutar la opinión de un autor llamado Helvidio, para quien los hermanos de Jesús eran hijos biológicos de José y de María. Jerónimo centra su argumentación en el uso que del término "adelphos" se hace en la primera traducción al griego de la Biblia hebrea, la llamada "Biblia de los Setenta". Aduce varios ejemplos en que el término "adelphós" se utiliza para designar relaciones entre tío y sobrino (Abraham y Lot; Jacob y Labán en Génesis 29:12), o entre primos (1 Crónicas 23:21-22). Este último es el único caso, en toda la Biblia, en que el término se utiliza, fuera de toda duda, para expresar una relación entre primos. Está claro, en cualquier caso, que no es usual el empleo de la palabra "adelphos" con el significado de primo en la traducción griega del Antiguo Testamento, por lo que esta interpretación, común hasta hoy en medios católicos, resulta improbable.Incluso aunque pudiera demostrarse que el uso de "adelphos" como "primo" es común en la Biblia de los Setenta, la argumentación de San Jerónimo pierde de vista que no hay razón alguna para inferir un uso semejante en el Nuevo Testamento. Los libros que conforman el Nuevo Testamento se escribieron originalmente en griego. No hay ni un solo uso que permita confirmar la tesis de San Jerónimo, con una sola posible (y muy discutible) excepción Desde un punto de vista exclusivamente filológico, que no tenga en cuenta la teología cristiana, esta posición es muy improbable. No tiene una base bíblica firme, y es descartada por la mayoría de los investigadores actuales, muchos de ellos católicos.No obstante, es históricamente la predominante en la tradición católica y cuenta con una gran cantidad defensores en la actualidad
miércoles, diciembre 16, 2009
Hermanos de Jesús 1era parte
Los hermanos de Jesús de Nazaret son mencionados en algunos pasajes del Nuevo Testamento, y, especialmente, en los evangelios canónicos (en concreto, 2 veces en el Evangelio de Mateo, 2 en el Evangelio de Marcos, 1 en el Evangelio de Lucas y 2 en el Evangelio de Juan). Dado que la existencia de hermanos carnales de Jesús de Nazaret entra en contradicción con el dogma de la virginidad perpetua de la Virgen María, que mantienen algunas confesiones cristianas, existe un debate entre filólogos e investigadores bíblicos de diferentes confesiones cristianas sobre cómo deben ser interpretados los textos que hacen referencia a los hermanos de Jesús. El debate está muy condicionado por las diferentes creencias religiosas de los participantes.
Los hermanos de Jesús de Nazaret son mencionados en algunos pasajes del Nuevo Testamento, y, especialmente, en los evangelios canónicos (en concreto, 2 veces en el Evangelio de Mateo, 2 en el Evangelio de Marcos, 1 en el Evangelio de Lucas y 2 en el Evangelio de Juan). Dado que la existencia de hermanos carnales de Jesús de Nazaret entra en contradicción con el dogma de la virginidad perpetua de la Virgen María, que mantienen algunas confesiones cristianas, existe un debate entre filólogos e investigadores bíblicos de diferentes confesiones cristianas sobre cómo deben ser interpretados los textos que hacen referencia a los hermanos de Jesús. El debate está muy condicionado por las diferentes creencias religiosas de los participantes.
Desde el punto de vista estrictamente histórico, no hay razón alguna para suponer que Jesús no tuvo hermanos, tal y como se relata en los evangelios. No puede, sin embargo, excluirse completamente la posibilidad de que se trate de hermanastros, o incluso (aunque esta posibilidad es bastante más remota) de primos. Desde el punto de vista confesional, las iglesias protestantes defienden que estos hermanos de Jesús son hijos de María, los ortodoxos han sostenido tradicionalmente que se trata de hijos de un matrimonio anterior de José, y los católicos y anglicanos que son en realidad primos de Jesús, posiblemente hijos de una hermana de María, que a veces se identifica como María de Cleofás.
Menciones en el Nuevo Testamento
En ciertos pasajes del Nuevo Testamento se habla de forma explícita de hermanos (en griego αδελφόι) de Jesús. Son los siguientes:
Evangelios sinópticos
Los evangelios sinópticos contienen dos pasajes que mencionan a hermanos de Jesús:
En Marcos 3:31-35 se dice lo siguiente:
Καὶ ἔρχονται ἡ μήτηρ αὐτοῦ καὶ οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ καὶ ἔξω στήκοντες ἀπέστειλαν πρὸς αὐτὸν καλοῦντες αὐτόν. καὶ ἐκάθητο περὶ αὐτὸν ὄχλος, καὶ λέγουσιν αὐτῷ. Ἰδοὺ ἡ μήτηρ σου καὶ οἱ ἀδελφοί σου ἔξω ζητοῦσίν σε. καὶ ἀποκριθεὶς αὐτοῖς λέγει Τίς ἐστιν ἡ μήτηρ μου καὶ οἱ ἀδελφοί; καὶ περιβλεψάμενος τοὺς περὶ αὐτὸν κύκλῳ καθημένους λέγει Ἴδε ἡ μήτηρ μου καὶ οἱ ἀδελφοί μου: ὃς ἂν ποιήσῃ τὸ θέλημα τοῦ θεοῦ, οὗτος ἀδελφός μου καὶ ἀδελφὴ καὶ μήτηρ ἐστίν.
Entre tanto, llegaron sus hermanos y su madre y, quedándose afuera, enviaron a llamarlo. Entonces la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo:«Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan.» Él les respondió diciendo: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?» Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo:«Aquí están mi madre y mis hermanos, porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»
El pasaje aparece en los tres evangelios sinópticos: es recogido también en Mateo 12:47-50 y en Lucas 8:19-21, con palabras muy semejantes.
En Marcos 6:3, cuando Jesús se encuentra en Nazaret, la muchedumbre se maravilla al oírle predicar en la sinagoga, ya que se trata de su antiguo convecino, y se preguntan:
Οὐχ οὗτός ἐστιν ὁ τέκτων, ὁ υἱὸς τῆς Μαρίας καὶ ἀδελφὸς Ἰακώβου καὶ Ἰωσῆτος καὶ Ἰούδα καὶ Σίμωνος; καὶ οὐκ εἰσὶν αἱ ἀδελφαὶ αὐτοῦ ὧδε πρὸς ἡμᾶς; καὶ ἐσκανδαλίζοντο ἐν αὐτῷ.
«¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas?» Y se escandalizaban de él.
En Marcos 6:3, cuando Jesús se encuentra en Nazaret, la muchedumbre se maravilla al oírle predicar en la sinagoga, ya que se trata de su antiguo convecino, y se preguntan:
Οὐχ οὗτός ἐστιν ὁ τέκτων, ὁ υἱὸς τῆς Μαρίας καὶ ἀδελφὸς Ἰακώβου καὶ Ἰωσῆτος καὶ Ἰούδα καὶ Σίμωνος; καὶ οὐκ εἰσὶν αἱ ἀδελφαὶ αὐτοῦ ὧδε πρὸς ἡμᾶς; καὶ ἐσκανδαλίζοντο ἐν αὐτῷ.
«¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas?» Y se escandalizaban de él.
El mismo pasaje aparece también en Mateo 13:55-56, donde se mencionan los mismos nombres de los hermanos de Jesús. En cambio, en el pasaje correspondiente del Evangelio de Lucas (Lucas 4:22) se omite la referencia a la madre y los hermanos de Jesús, quien es citado solo como "hijo de José".
Evangelio de Juan
En el Evangelio de Juan, mayoritariamente considerado más tardío que los sinópticos, hay también pasajes que hacen referencia a la existencia de hermanos de Jesús:
En Juan 2:12, se relata que Jesús fue de Caná a Cafarnaúm "con su madre, sus hermanos y sus discípulos".
En Juan 7:3-10, durante la fiesta de los tabernáculos, Jesús es increpado por sus hermanos:
Εἶπον οὖν πρὸς αὐτὸν οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ Μετάβηθι ἐντεῦθεν καὶ ὕπαγε εἰς τὴν Ἰουδαίαν, ἵνα καὶ οἱ μαθηταί σου θεωρήσουσιν [σοῦ] τὰ ἔργα ἃ ποιεῖς: οὐδεὶς γάρ τι ἐν κρυπτῷ ποιεῖ καὶ ζητεῖ αὐτὸς ἐν παρρησίᾳ εἶναι: εἰ ταῦτα ποιεῖς, φανέρωσον σεαυτὸν τῷ κόσμῳ. οὐδὲ γὰρ οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ ἐπίστευον εἰς αὐτόν. λέγει οὖν αὐτοῖς ὁ Ἰησοῦς Ὁ καιρὸς ὁ ἐμὸς οὔπω πάρεστιν, ὁ δὲ καιρὸς ὁ ὑμέτερος πάντοτέ ἐστιν ἕτοιμος. οὐ δύναται ὁ κόσμος μισεῖν ὑμᾶς, ἐμὲ δὲ μισεῖ, ὅτι ἐγὼ μαρτυρῶ περὶ αὐτοῦ ὅτι τὰ ἔργα αὐτοῦ πονηρά ἐστιν. ὑμεῖς ἀνάβητε εἰς τὴν ἑορτήν: ἐγὼ οὔπω ἀναβαίνω εἰς τὴν ἑορτὴν ταύτην, ὅτι ὁ ἐμὸς καιρὸς οὔπω πεπλήρωται. ταῦτα δὲ εἰπὼν αὐτοῖς ἔμεινεν ἐν τῇ Γαλιλαίᾳ.
y le dijeron sus hermanos: «Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces, porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.» Ni aun sus hermanos creían en él. Entonces Jesús les dijo: «Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo siempre está preparado. No puede el mundo odiaros a vosotros; pero a mí me odia, porque yo testifico de él, que sus obras son malas. Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.» Y habiéndoles dicho esto se quedó en Galilea.
Otros libros del Nuevo Testamento
Los hermanos de Jesús son también mencionados, además de en los evangelios, en otros libros del Nuevo Testamento:
En los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1:14) se dice que los apóstoles "perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos".
En la Primera Epístola a los Corintios, Pablo de Tarso habla de los "hermanos del Señor" (1 Corintios 9:5).
En la Epístola a los Gálatas, también obra de Pablo de Tarso, se menciona a Santiago, "el hermano del Señor" (Gálatas 1:19).
En Juan 2:12, se relata que Jesús fue de Caná a Cafarnaúm "con su madre, sus hermanos y sus discípulos".
En Juan 7:3-10, durante la fiesta de los tabernáculos, Jesús es increpado por sus hermanos:
Εἶπον οὖν πρὸς αὐτὸν οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ Μετάβηθι ἐντεῦθεν καὶ ὕπαγε εἰς τὴν Ἰουδαίαν, ἵνα καὶ οἱ μαθηταί σου θεωρήσουσιν [σοῦ] τὰ ἔργα ἃ ποιεῖς: οὐδεὶς γάρ τι ἐν κρυπτῷ ποιεῖ καὶ ζητεῖ αὐτὸς ἐν παρρησίᾳ εἶναι: εἰ ταῦτα ποιεῖς, φανέρωσον σεαυτὸν τῷ κόσμῳ. οὐδὲ γὰρ οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ ἐπίστευον εἰς αὐτόν. λέγει οὖν αὐτοῖς ὁ Ἰησοῦς Ὁ καιρὸς ὁ ἐμὸς οὔπω πάρεστιν, ὁ δὲ καιρὸς ὁ ὑμέτερος πάντοτέ ἐστιν ἕτοιμος. οὐ δύναται ὁ κόσμος μισεῖν ὑμᾶς, ἐμὲ δὲ μισεῖ, ὅτι ἐγὼ μαρτυρῶ περὶ αὐτοῦ ὅτι τὰ ἔργα αὐτοῦ πονηρά ἐστιν. ὑμεῖς ἀνάβητε εἰς τὴν ἑορτήν: ἐγὼ οὔπω ἀναβαίνω εἰς τὴν ἑορτὴν ταύτην, ὅτι ὁ ἐμὸς καιρὸς οὔπω πεπλήρωται. ταῦτα δὲ εἰπὼν αὐτοῖς ἔμεινεν ἐν τῇ Γαλιλαίᾳ.
y le dijeron sus hermanos: «Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces, porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.» Ni aun sus hermanos creían en él. Entonces Jesús les dijo: «Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo siempre está preparado. No puede el mundo odiaros a vosotros; pero a mí me odia, porque yo testifico de él, que sus obras son malas. Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.» Y habiéndoles dicho esto se quedó en Galilea.
Otros libros del Nuevo Testamento
Los hermanos de Jesús son también mencionados, además de en los evangelios, en otros libros del Nuevo Testamento:
En los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1:14) se dice que los apóstoles "perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos".
En la Primera Epístola a los Corintios, Pablo de Tarso habla de los "hermanos del Señor" (1 Corintios 9:5).
En la Epístola a los Gálatas, también obra de Pablo de Tarso, se menciona a Santiago, "el hermano del Señor" (Gálatas 1:19).
El problema semántico
El término en el griego del Nuevo Testamento
En griego clásico, como antes se ha dicho, la palabra "ἀδελφός" tiene el mismo significado que el español "hermano". En el griego Koiné, en que se escribió el Nuevo Testamento, el término podía tener un sentido más amplio. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, el término se usa en sentido literal solo con el significado de "hermano" o "medio hermano". También se emplea en ocasiones en sentido figurado.
En sentido literal, se emplea para hacer referencia a un hermano consanguíneo, carnal (los dos progenitores en común) o medio hermano (un solo progenitor en común). Por ejemplo, el término se utiliza para hacer referencia al parentesco que une a Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo (Marcos 1:19, Marcos 3:17 y Marcos 5:37, y correspondientes); y también a la relación entre Antipas y Filipo, quienes, como se sabe por el historiador judío Flavio Josefo, eran ambos hijos de Herodes el Grande, pero de diferentes madres (Marcos 6:17-18).
En sentido figurado, la palabra se utiliza para hacer referencia a relaciones personales que no son de parentesco: en este sentido, se identifica como hermanos a los seguidores de Jesús (Marcos 3:35), a los cristianos (1 Corintios 1:1; 1 Corintios 5:11) e incluso a todos los seres humanos (Hebreos 2:11-17).[3] Parece claro, dado el contexto de las alusiones a los hermanos de Jesús antes mencionadas, que el sentido figurado puede excluirse aquí.[2]
Puede afirmarse, por lo tanto, que ni una sola de las apariciones del término en el Nuevo Testamento (texto del que proceden las principales alusiones a los hermanos de Jesús) tiene el significado inequívoco de "primo" o "pariente". Se ha planteado, sin embargo, una excepción: en Juan 19:25 se indica que estaban junto a la cruz de Jesús "su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás". Los exegetas han llamado la atención sobre el hecho de que no es probable que estas dos mujeres fueran realmente hermanas, ya que llevan un mismo nombre. El pasaje se presta a muy diferentes interpretaciones.
El término en la Biblia judía
En hebreo y arameo no existe una palabra con el significado preciso del español "primo", por lo cual el concepto se expresa recurriendo a circunloquios. En el hebreo del Antiguo Testamento, la palabra אח ('ah, "hermano") se utiliza en algunos pasajes en el sentido de "primo" o "sobrino". En el Génesis Abrám (Abraham) le dice a Lot: "somos hermanos" (Génesis 13:8), cuando en realidad se trataba de su sobrino.[4] Son, sin embargo, casos muy excepcionales, y en los que el contexto resuelve la posible ambigüedad. En concreto, solo hay un caso en la Biblia hebrea en que el término tenga el sentido de "primo": se trata de 1 Crónicas 23:21-22: "Hijos de Majlí: Eleazar y Quis. Eleazar murió sin tener hijos; sólo tuvo hijas, a las que los hijos de Quis, sus hermanos, tomaron por mujeres."; aquí son primos los que se casan pero se les llama "hermanos". Cuando se realizó la traducción al griego del Antiguo Testamento, la llamada Biblia de los Setenta (siglos III-I a. C.) se tradujo el hebreo אח por el griego ἀδελφός. Por ese motivo, la palabra se utiliza, en esa ocasión al menos, con el significado de "primo" en el Antiguo Testamento.
En época de Jesús el hebreo no era una lengua hablada, sino solo religiosa y de cultura. La lengua más extendida era el arameo, otra lengua semítica: también en arameo, la palabra para hermano ("'aha'") puede utilizarse con el sentido de "primo" o "sobrino".
Algunos autores han planteado que podría haber una influencia semítica en el empleo del término "ἀδελφός" en el Nuevo Testamento, ya que Jesús predicó probablemente en arameo, y es posible que sus primeros seguidores escribieran en esa misma lengua. Sin embargo, está claro que ninguno de los textos del Nuevo Testamento, incluyendo los cuatro evangelios canónicos, es una traducción del arameo: todos fueron escritos originalmente en griego. Por otro lado, en el griego del Nuevo Testamento se utilizan otras palabras para expresar otros grados de parentesco: primo ("anepsios") o pariente. Es improbable, por lo tanto, que el término adelphos sea una traducción de un término arameo equivalente con un sentido más amplio.
miércoles, julio 29, 2009
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIA LOS JÓVENES DE LA DIÓCESIS DE ROMA COMO PREPARACIÓN PARA LA XVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD Jueves 5 de abril de 2001
Incluyo parte de este discrso con el fin de recordar que somos parte fundamental de la iglesia y que su futuro y su camino esta en nosostros
Amadísimos jóvenes de Roma, "centinelas de la mañana en esta alba del tercer milenio": 1. Al entrar en esta plaza, observaros y escuchar las palabras de vuestros amigos y del cardenal vicario, he vuelto con la mente y con el corazón a los inolvidables momentos que vivimos juntos durante la XV Jornada mundial de la juventud, en agosto del año pasado. Es un recuerdo que no se borra de la memoria. No podemos menos de dar gracias al Señor por la Jornada mundial de la juventud del año 2000 y, al mismo tiempo, por el jubileo de los jóvenes. ¡Gracias a Dios y gracias a vosotros, amadísimos jóvenes amigos! Os saludo con afecto, y al mismo tiempo deseo recordar también a los jóvenes de la delegación canadiense, a quienes el domingo próximo entregaréis la cruz, que acompaña la peregrinación de las Jornadas mundiales de la juventud.A la acción de gracias por la Jornada mundial de la juventud del año 2000 deseo unir mi agradecimiento por este encuentro, cuyo significativo título es: ¡Rememos mar adentro! Queridos jóvenes romanos, esta es vuestra respuesta a la invitación que dirigí a toda la Iglesia, al término del jubileo, a "remar mar adentro", confiando en la palabra y en la presencia vivificante de Jesús.Hoy concluimos idealmente la segunda fase del "laboratorio de la fe", que comenzó en Tor Vergata. En efecto, allí, al proponeros los elevados ideales del Evangelio, os pedí que perseverarais en vuestro sí a Cristo, para realizar todos vuestros ideales más nobles.Precisamente en ese momento, cuando os "entregué nuevamente" el Evangelio y vosotros dijisteis "creo", comenzó para vosotros, jóvenes romanos, la segunda fase del "laboratorio de la fe". Gracias a la ayuda del Servicio diocesano para la pastoral juvenil, habéis emprendido un itinerario de reflexión, impulsados por el deseo de vivir juntos la misión de la Iglesia en esta ciudad. Habéis crecido en la comunión y en la convicción de que formáis parte viva de la Iglesia diocesana de Roma. Este camino os lleva hoy a responder juntos a la invitación de Jesús: ¡Rememos mar adentro!2. Remar mar adentro ¿para ir a dónde? La respuesta es clara: para ir al encuentro del hombre, misterio insondable; y para ir a todos los hombres, océano ilimitado. Esto es posible en una Iglesia misionera, capaz de hablar a la gente y, sobre todo, capaz de llegar al corazón del hombre porque allí, en ese lugar íntimo y sagrado, se realiza el encuentro salvífico con Cristo.Queridos amigos, en mi ministerio jamás me he cansado de encontrarme con las personas, y este es también el objetivo de las peregrinaciones y las visitas pastorales que realizo. Y, si Dios quiere, ni siquiera ahora, que siento el paso de los años, pienso detenerme, porque estoy convencido de que mediante el contacto personal con los hermanos se puede anunciar más fácilmente a Cristo.Pero esta misión no es fácil; anunciar y testimoniar el Evangelio implica muchas dificultades. Sí, es verdad: vivimos en un tiempo en el que la sociedad siente el fuerte influjo de modelos de vida que ponen en primer lugar, de manera egoísta, el poseer, el placer y las apariencias. El impulso misionero de los creyentes debe confrontarse con este modo de pensar y actuar. Pero no debemos tener miedo, porque Cristo puede cambiar el corazón del hombre y es capaz de realizar una "pesca milagrosa" cuando menos lo imaginamos.3. Amadísimos muchachos y muchachas, consideremos ahora más directamente vuestra realidad. Vosotros —sobre todo los adolescentes— vivís una edad difícil, llena de entusiasmo, pero expuesta también a extravíos peligrosos. Por vuestra falta de experiencia corréis el riesgo de ser víctimas de especuladores de emotividad, que, en vez de estimular en vosotros una conciencia crítica, tienden a exaltar la despreocupación y a proponer opciones inmorales como valores. Reducen todo umbral entre el bien y el mal, y presentan la verdad con el perfil mudable de la oportunidad.Deseo que tengáis a vuestro lado padres y madres que sean auténticos educadores; amigos sinceros, leales y fieles; personas maduras y responsables, que se preocupen por vosotros y os ayuden a tender hacia las metas elevadas que Jesús mismo propone en el Evangelio.Quisiera dirigir aquí un apremiante llamamiento a todas las instituciones educativas, a fin de que se pongan sin ambigüedad al servicio de las nuevas generaciones para ayudarles a crecer de modo sereno y conforme a su dignidad. Me dirijo, ante todo, a las familias cristianas, a fin de que sean auténticas comunidades, "laboratorios" donde se eduque en la fe y en la fidelidad al amor; familias creyentes, dispuestas a ayudar a las que atraviesan dificultades, para que todo hijo que nazca pueda experimentar la tierna paternidad de Dios.4. Para eso es preciso una auténtica revolución cultural y espiritual, que lleve el Evangelio a los ámbitos de la vida. Queridos jóvenes, convertíos en promotores de esta revolución pacífica, capaz de testimoniar el amor de Cristo a todos, comenzando por los más necesitados y los que sufren. Podéis hacer mucho si permanecéis unidos, rechazando a quienes os presenten metas fáciles, que rebajan el nivel y la calidad de la vida moral. Os habla un Papa que ya tiene ochenta años, pero que conserva un corazón joven, porque siempre ha querido caminar y desea seguir caminando con vosotros, jóvenes, que sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad.También ahora me dirijo a vuestro corazón joven. Antes de que yo llegara aquí, a la plaza, habéis estado de fiesta con cantantes, danzantes y deportistas. Cuando ponen su profesionalidad al servicio de los valores verdaderos, pueden prestar un valioso servicio a la juventud. A ellos y a todos los que pueden influir de forma positiva, o negativa, en la vida de los muchachos y los jóvenes, les pido que tomen conciencia de su gran responsabilidad.A vosotros, queridos muchachos y muchachas, os repito: estad atentos a lo que se os propone. Cuando os presenten palabras y estilos de vida antievangélicos, tened la fuerza de decir no.5. "Remar mar adentro" significa rechazar todo lo negativo que se os ofrece, y poner vuestra creatividad y vuestro entusiasmo al servicio de Cristo. He escuchado las iniciativas con las que queréis emprender, junto con toda la comunidad diocesana, un camino de bien arduo pero fecundo. Os animo a trabajar en constante comunicación entre vosotros, con la ayuda de los servicios diocesanos para la pastoral juvenil. Asimismo, pido a los movimientos y a las nuevas comunidades que inserten sus experiencias en la Iglesia local y en las parroquias, para que tenga éxito esta obra misionera que siempre es preciso promover y realizar juntos.Con la ayuda de los adultos y de los sacerdotes de vuestras comunidades organizad momentos formativos sobre las cuestiones actuales más importantes. Al compartir la vida de vuestros coetáneos en los lugares de estudio, de diversión, de deportes y de cultura, procurad llevarles el anuncio liberador del Evangelio. Reactivad los oratorios, adaptándolos a las exigencias de los tiempos, como puentes entre la Iglesia y la calle, con particular atención a los marginados, a quienes atraviesan momentos de dificultad, y a los que han caído en las redes del extravío y de la delincuencia. En la pastoral de la escuela y de la universidad esforzaos por organizar grupos estudiantiles y laboratorios culturales que sean un punto de referencia para vuestros amigos. No olvidéis tampoco acompañar a quienes viven momentos de dolor y enfermedad: en esas situaciones es más fácil que nunca abrirse al Dios de la vida.Que en la base de todo esté la relación diaria y sincera con el divino Maestro, es decir, la oración, la escucha de la palabra de Dios y la meditación, la celebración eucarística, la adoración de la Eucaristía y el sacramento de la confesión. A este propósito, me complace la hermosa iniciativa de muchos de vosotros de reuniros, todos los jueves por la noche, para rezar en la iglesia de Santa Inés en Agone, en la plaza Navona. Asimismo, acompañaré espiritualmente a los que participéis en la peregrinación a Tierra Santa, programada para el próximo mes de septiembre. Volver a las fuentes de la fe y a la oración no significa refugiarse en un vago sentimentalismo religioso, sino más bien contemplar el rostro de Cristo, condición indispensable para poder reflejarlo después en la vida.6. Así pues, os propongo una vez más el arduo pero exaltante ideal evangélico. Amadísimos jóvenes, no tengáis miedo y no os sintáis solos. Junto a vosotros están vuestras familias, vuestros educadores y vuestros sacerdotes. También el Papa está cerca de vosotros. Y, sobre todo, está cerca de vosotros Jesús, el primero en obedecer a la voluntad del Padre y permitir que lo clavaran en la cruz para redimir al mundo. Como recordé en el Mensaje para la Jornada mundial de la juventud, que celebraremos el próximo domingo, el camino de la cruz es la senda que él nos propone.Jóvenes centinelas de esta alba del tercer milenio, no temáis asumir vuestra responsabilidad misionera, que deriva de vuestro bautismo y de vuestra confirmación. Y si el Señor os llama a servirlo más de cerca en el sacerdocio o en un estado de consagración especial, seguidlo con generosidad.Os acompaña a cada uno María, la joven Virgen de Nazaret, que dijo "sí" a Dios y dio a Cristo a la humanidad. Que os ayuden vuestros numerosos coetáneos cuya plena fidelidad al Evangelio ha reconocido la Iglesia, proponiéndolos como ejemplos dignos de imitar e intercesores que podéis invocar. Entre estos, quisiera recordar al beato Pier Giorgio Frassati, de cuyo nacimiento precisamente mañana se celebrará el centenario. Tratad de conocerlo. Su existencia de joven "normal" demuestra que se puede ser santos viviendo intensamente la amistad, el estudio, el deporte y el servicio a los pobres, mediante una relación constante con Dios. A él le encomiendo vuestro compromiso misionero.En cuanto a mí, os acompaño con el afecto y la oración, a la vez que os bendigo de corazón a vosotros, así como a vuestras familias y a los jóvenes de toda la ciudad de Roma.
Incluyo parte de este discrso con el fin de recordar que somos parte fundamental de la iglesia y que su futuro y su camino esta en nosostros
Amadísimos jóvenes de Roma, "centinelas de la mañana en esta alba del tercer milenio": 1. Al entrar en esta plaza, observaros y escuchar las palabras de vuestros amigos y del cardenal vicario, he vuelto con la mente y con el corazón a los inolvidables momentos que vivimos juntos durante la XV Jornada mundial de la juventud, en agosto del año pasado. Es un recuerdo que no se borra de la memoria. No podemos menos de dar gracias al Señor por la Jornada mundial de la juventud del año 2000 y, al mismo tiempo, por el jubileo de los jóvenes. ¡Gracias a Dios y gracias a vosotros, amadísimos jóvenes amigos! Os saludo con afecto, y al mismo tiempo deseo recordar también a los jóvenes de la delegación canadiense, a quienes el domingo próximo entregaréis la cruz, que acompaña la peregrinación de las Jornadas mundiales de la juventud.A la acción de gracias por la Jornada mundial de la juventud del año 2000 deseo unir mi agradecimiento por este encuentro, cuyo significativo título es: ¡Rememos mar adentro! Queridos jóvenes romanos, esta es vuestra respuesta a la invitación que dirigí a toda la Iglesia, al término del jubileo, a "remar mar adentro", confiando en la palabra y en la presencia vivificante de Jesús.Hoy concluimos idealmente la segunda fase del "laboratorio de la fe", que comenzó en Tor Vergata. En efecto, allí, al proponeros los elevados ideales del Evangelio, os pedí que perseverarais en vuestro sí a Cristo, para realizar todos vuestros ideales más nobles.Precisamente en ese momento, cuando os "entregué nuevamente" el Evangelio y vosotros dijisteis "creo", comenzó para vosotros, jóvenes romanos, la segunda fase del "laboratorio de la fe". Gracias a la ayuda del Servicio diocesano para la pastoral juvenil, habéis emprendido un itinerario de reflexión, impulsados por el deseo de vivir juntos la misión de la Iglesia en esta ciudad. Habéis crecido en la comunión y en la convicción de que formáis parte viva de la Iglesia diocesana de Roma. Este camino os lleva hoy a responder juntos a la invitación de Jesús: ¡Rememos mar adentro!2. Remar mar adentro ¿para ir a dónde? La respuesta es clara: para ir al encuentro del hombre, misterio insondable; y para ir a todos los hombres, océano ilimitado. Esto es posible en una Iglesia misionera, capaz de hablar a la gente y, sobre todo, capaz de llegar al corazón del hombre porque allí, en ese lugar íntimo y sagrado, se realiza el encuentro salvífico con Cristo.Queridos amigos, en mi ministerio jamás me he cansado de encontrarme con las personas, y este es también el objetivo de las peregrinaciones y las visitas pastorales que realizo. Y, si Dios quiere, ni siquiera ahora, que siento el paso de los años, pienso detenerme, porque estoy convencido de que mediante el contacto personal con los hermanos se puede anunciar más fácilmente a Cristo.Pero esta misión no es fácil; anunciar y testimoniar el Evangelio implica muchas dificultades. Sí, es verdad: vivimos en un tiempo en el que la sociedad siente el fuerte influjo de modelos de vida que ponen en primer lugar, de manera egoísta, el poseer, el placer y las apariencias. El impulso misionero de los creyentes debe confrontarse con este modo de pensar y actuar. Pero no debemos tener miedo, porque Cristo puede cambiar el corazón del hombre y es capaz de realizar una "pesca milagrosa" cuando menos lo imaginamos.3. Amadísimos muchachos y muchachas, consideremos ahora más directamente vuestra realidad. Vosotros —sobre todo los adolescentes— vivís una edad difícil, llena de entusiasmo, pero expuesta también a extravíos peligrosos. Por vuestra falta de experiencia corréis el riesgo de ser víctimas de especuladores de emotividad, que, en vez de estimular en vosotros una conciencia crítica, tienden a exaltar la despreocupación y a proponer opciones inmorales como valores. Reducen todo umbral entre el bien y el mal, y presentan la verdad con el perfil mudable de la oportunidad.Deseo que tengáis a vuestro lado padres y madres que sean auténticos educadores; amigos sinceros, leales y fieles; personas maduras y responsables, que se preocupen por vosotros y os ayuden a tender hacia las metas elevadas que Jesús mismo propone en el Evangelio.Quisiera dirigir aquí un apremiante llamamiento a todas las instituciones educativas, a fin de que se pongan sin ambigüedad al servicio de las nuevas generaciones para ayudarles a crecer de modo sereno y conforme a su dignidad. Me dirijo, ante todo, a las familias cristianas, a fin de que sean auténticas comunidades, "laboratorios" donde se eduque en la fe y en la fidelidad al amor; familias creyentes, dispuestas a ayudar a las que atraviesan dificultades, para que todo hijo que nazca pueda experimentar la tierna paternidad de Dios.4. Para eso es preciso una auténtica revolución cultural y espiritual, que lleve el Evangelio a los ámbitos de la vida. Queridos jóvenes, convertíos en promotores de esta revolución pacífica, capaz de testimoniar el amor de Cristo a todos, comenzando por los más necesitados y los que sufren. Podéis hacer mucho si permanecéis unidos, rechazando a quienes os presenten metas fáciles, que rebajan el nivel y la calidad de la vida moral. Os habla un Papa que ya tiene ochenta años, pero que conserva un corazón joven, porque siempre ha querido caminar y desea seguir caminando con vosotros, jóvenes, que sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad.También ahora me dirijo a vuestro corazón joven. Antes de que yo llegara aquí, a la plaza, habéis estado de fiesta con cantantes, danzantes y deportistas. Cuando ponen su profesionalidad al servicio de los valores verdaderos, pueden prestar un valioso servicio a la juventud. A ellos y a todos los que pueden influir de forma positiva, o negativa, en la vida de los muchachos y los jóvenes, les pido que tomen conciencia de su gran responsabilidad.A vosotros, queridos muchachos y muchachas, os repito: estad atentos a lo que se os propone. Cuando os presenten palabras y estilos de vida antievangélicos, tened la fuerza de decir no.5. "Remar mar adentro" significa rechazar todo lo negativo que se os ofrece, y poner vuestra creatividad y vuestro entusiasmo al servicio de Cristo. He escuchado las iniciativas con las que queréis emprender, junto con toda la comunidad diocesana, un camino de bien arduo pero fecundo. Os animo a trabajar en constante comunicación entre vosotros, con la ayuda de los servicios diocesanos para la pastoral juvenil. Asimismo, pido a los movimientos y a las nuevas comunidades que inserten sus experiencias en la Iglesia local y en las parroquias, para que tenga éxito esta obra misionera que siempre es preciso promover y realizar juntos.Con la ayuda de los adultos y de los sacerdotes de vuestras comunidades organizad momentos formativos sobre las cuestiones actuales más importantes. Al compartir la vida de vuestros coetáneos en los lugares de estudio, de diversión, de deportes y de cultura, procurad llevarles el anuncio liberador del Evangelio. Reactivad los oratorios, adaptándolos a las exigencias de los tiempos, como puentes entre la Iglesia y la calle, con particular atención a los marginados, a quienes atraviesan momentos de dificultad, y a los que han caído en las redes del extravío y de la delincuencia. En la pastoral de la escuela y de la universidad esforzaos por organizar grupos estudiantiles y laboratorios culturales que sean un punto de referencia para vuestros amigos. No olvidéis tampoco acompañar a quienes viven momentos de dolor y enfermedad: en esas situaciones es más fácil que nunca abrirse al Dios de la vida.Que en la base de todo esté la relación diaria y sincera con el divino Maestro, es decir, la oración, la escucha de la palabra de Dios y la meditación, la celebración eucarística, la adoración de la Eucaristía y el sacramento de la confesión. A este propósito, me complace la hermosa iniciativa de muchos de vosotros de reuniros, todos los jueves por la noche, para rezar en la iglesia de Santa Inés en Agone, en la plaza Navona. Asimismo, acompañaré espiritualmente a los que participéis en la peregrinación a Tierra Santa, programada para el próximo mes de septiembre. Volver a las fuentes de la fe y a la oración no significa refugiarse en un vago sentimentalismo religioso, sino más bien contemplar el rostro de Cristo, condición indispensable para poder reflejarlo después en la vida.6. Así pues, os propongo una vez más el arduo pero exaltante ideal evangélico. Amadísimos jóvenes, no tengáis miedo y no os sintáis solos. Junto a vosotros están vuestras familias, vuestros educadores y vuestros sacerdotes. También el Papa está cerca de vosotros. Y, sobre todo, está cerca de vosotros Jesús, el primero en obedecer a la voluntad del Padre y permitir que lo clavaran en la cruz para redimir al mundo. Como recordé en el Mensaje para la Jornada mundial de la juventud, que celebraremos el próximo domingo, el camino de la cruz es la senda que él nos propone.Jóvenes centinelas de esta alba del tercer milenio, no temáis asumir vuestra responsabilidad misionera, que deriva de vuestro bautismo y de vuestra confirmación. Y si el Señor os llama a servirlo más de cerca en el sacerdocio o en un estado de consagración especial, seguidlo con generosidad.Os acompaña a cada uno María, la joven Virgen de Nazaret, que dijo "sí" a Dios y dio a Cristo a la humanidad. Que os ayuden vuestros numerosos coetáneos cuya plena fidelidad al Evangelio ha reconocido la Iglesia, proponiéndolos como ejemplos dignos de imitar e intercesores que podéis invocar. Entre estos, quisiera recordar al beato Pier Giorgio Frassati, de cuyo nacimiento precisamente mañana se celebrará el centenario. Tratad de conocerlo. Su existencia de joven "normal" demuestra que se puede ser santos viviendo intensamente la amistad, el estudio, el deporte y el servicio a los pobres, mediante una relación constante con Dios. A él le encomiendo vuestro compromiso misionero.En cuanto a mí, os acompaño con el afecto y la oración, a la vez que os bendigo de corazón a vosotros, así como a vuestras familias y a los jóvenes de toda la ciudad de Roma.
miércoles, febrero 04, 2009
Para mi Mujer mi Amiga una de las Obras mas lindas deWilliam Shakespeare
Sonetos de Amor
Por William ShakespeareVersión de Manuel Mujica Láinez
Por William ShakespeareVersión de Manuel Mujica Láinez
LXIIEl pecado de amarme se apodera de mis ojos, de mi alma y de mí todo; y para este pecado no hay remedio pues en mi corazón echó raíces. Pienso que es el más bello mi semblante, mi forma, entre las puras, la ideal; y mi valor tan alto conceptúo que para mí domina a todo mérito. Pero cuando el espejo me presenta, tal cual soy, agrietado por los años, en sentido contrario mi amor leo que amarse siendo así sería inicuo. Es a ti, otro yo mismo, a quien elogio, pintando mi vejez con tu hermosura.
LXVSi la muerte domina al poderío de bronce, roca, tierra y mar sin límites, ¿cómo le haría frente la hermosura cuando es más débil que una flor su fuerza? Con su hálito de miel, ¿podrá el verano resistir el asedio de los días, cuando peñascos y aceradas puertas no son invulnerables para el Tiempo? ¡Atroz meditación! ¿Dónde ocultarte, joyel que para su arca el Tiempo quiere? ¿Qué mano detendrá sus pies sutiles? Y ¿quién prohibirá que te despojen? Ninguno a menos que un prodigio guarde el brillo de mi amor en negra tinta.
LXXICuando haya muerto, llórame tan sólo mientras escuches la campana triste, anunciadora al mundo de mi fuga del mundo vil hacia el gusano infame. Y no evoques, si lees esta rima, la mano que la escribe, pues te quiero tanto que hasta tu olvido prefiriera a saber que te amarga mi memoria. Pero si acaso miras estos versos cuando del barro nada me separe, ni siquiera mi pobre nombre digas y que tu amor conmigo se marchite, para que el sabio en tu llorar no indague y se burle de ti por el ausente.
XCIUnos se vanaglorian de la estirpe, del saber, el vigor o la fortuna; otros, de la elegancia extravagante, o de halcones, lebreles y caballos; cada carácter un placer comporta cuya alegría a las demás excede; pero estas distinciones no me alcanzan pues tengo algo mejor que las incluye. En altura, tu amor vence al linaje; en soberbia al atuendo; al oro en fausto; en júbilo al de halcones y corceles. Teniéndote, todo el orgullo es mío. Mi única miseria es que pudieras quitarme todo y en miseria hundirme.
XCIVTu capricho y tu edad, según se mire, provocan tus defectos o tu encanto; y te aman por tu encanto o tus defectos, pues tus defectos en encanto mudas. Lo mismo que a la joya más humilde valor se da en los dedos de una reina, se truecan tus errores en verdades y por cosa legítima se tienen. ¡Cómo engañara el lobo a los corderos, si en cordero pudiera transformarse! Y ¡a cuánto admirador extraviarías, si usaras plenamente tu prestigio! Mas no lo hagas, pues te quiero tanto que si es mío tu amor, mía es tu fama.
CVICuando en las crónicas de tiempos idos veo que a los hermosos se describe y a la Belleza embellecer la rima que elogia a damas y señores muertos, observo que al pintar de sus dechados la mano, el labio, el pie, la frente, el ojo, trataba de expresar la pluma arcaica una belleza como la que tienes. Así, sus alabanzas son presagios de nuestro tiempo, que te prefiguran, y pues no hacían más que adivinarte, no podían cantarte cual mereces. En cuanto a aquellos que te contemplamos con absorta mirada, estamos mudos.
CXXIIITiempo, no has de jactarte de mis cambios: alzas con nuevo brío tus pirámides y no son para mí nuevas ni extrañas sino aspectos de formas anteriores. Por ser corta la vida, nos sorprende lo antiguo que reiteras y que impones, cual si fuera lo nuevo que deseamos y si no conociéramos su historia. Os desafío a ti y a tus anales; no me asombran pasado ni presente, pues tus anales y lo visto engañan al transformarse mientras te apresuras. Por mí, te juro que he de ser constante a pesar de tu hoz y de ti mismo.
CXLVIPobre alma, centro de culpable limo a la que burla, indócil, quien la ciñe, ¿por qué adentro sufrir afán y hambre si pintas lo exterior de alegre lujo? Si el contrato es tan breve, ¿por qué gastas ornando tu morada pasajera? ¿Tendrá por fin tu cuerpo sustentar al gusano que herede tu derroche? Vive, alma, a expensas de tu servidor; que aumenten sus fatigas tu tesoro; y cambia horas de espuma por divinas. Sé rica adentro, en vez de serlo afuera. Devora tú a la Muerte y no la nutras, pues si ella muere, no podrás
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